POR SUS LLAGAS HEMOS SIDO SANADOS.
La fe en la Resurrección no es simplemente aceptar que Jesús se ha levantado del Sepulcro, sino que es la aceptación total del Misterio de la Redención, que quiere decir la muerte al pecado y el comienzo de una nueva vida. Como dice Isaías: "Por su llagas hemos sido sanados".
Aunque no venga en la Biblia, los santos, como santa Brígida, si que nos dejan alguna pista de a quién se apareció Jesús resucitado en primer lugar, a su Madre Santísima. Ella no perdió la fe en ningún momento y esperaba en las promesas de su Hijo.
Esto nos debe servir de lección y preguntarnos:
- ¿Qué hago cuando Dios parece guardar silencio en mi vida?
- ¿Espero y confío en Él como hizo nuestra Santísima madre?
- ¿Uno mis sufrimientos a las llagas de Cristo?
Las llagas de Cristo son la puerta para entrar en su divino Corazón.
ALÉGRATE MADRE
Imagina la escena, Jesús le diría algo parecido a lo que el ángel le dijo en el momento de la Encarnación, el ángel por aquel entonces le dijo: "Alégrate llena de Gracia", Jesús le diría:
"Álegrate Madre"
La llena de Gracia volvería a cantar su Magnificat. También deberíamos preguntarnos:
- ¿Atesoro la Vida de Gracia como lo más importante en mi vida?
¿Me tomo un tiempo para agradecerle este gran don?
¿O por el contrario ando buscando mi felicidad en consuelos terrenos?
La Virgen y madre contempla la belleza del Cuerpo resucitado y Jesús colma de atenciones a su Madre en recompensa por su gran fidelidad, la visita junto con todos los Patriarcas, profetas, en compañía de sus padres (Joaquín y Ana) en compañía de su esposo san José y de san Juan Bautista:
Por último dejo esta canción que es acorde al espíritu de esta fiesta.


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