sábado, 7 de noviembre de 2026

SOMOS UN CUERPO

6.1. Reconocer la Iglesia, comunidad de los discípulos de Jesucristo, y su compromiso en la amistad social como núcleos esenciales del cristianismo, valorando críticamente su contribución cultural e histórica.

¿EL MÁS IMPORTANTE EN EL CUERPO?
Un día, los órganos del cuerpo discutían quién era el Jefe.
El cerebro dice: “Yo soy el jefe, sin mí no hay pensamientos ni decisiones.”
El corazón responde: “¡Por favor! Yo bombeo sangre. Sin mí, todos ustedes mueren.”
El estómago interviene: “¡Yo convierto la comida en energía! Si no como, todos caen.”
Y así hablan los pulmones, el hígado, los riñones… hasta que de pronto, el culo (sí, el culo) dice: “Yo quiero ser el jefe.”
Todos se matan de la risa.
“¡Tú solo sacas porquería! ¿Jefe tú? ¡Ni hablar!”
Entonces, el culo se enoja. Y se cierra.
Un día, dos días, tres… El estómago revienta, el cerebro no piensa, el corazón late a lo loco. Todo el cuerpo se colapsa. 
Al final, todos los órganos suplican: “¡Está bien, está bien! ¡Tú mandas!”


TODOS TENEMOS UN COMPROMISO
una forma de entender lo importante de nuestro compromiso con el resto de cristianos, es pensar que todos somos un Cuerpo y Cristo la Cabeza, así como hemos visto antes en el cuerpo humano, en este cuerpo espiritual cada uno tiene su misión, y no importa la importancia que le des a esa misión, que pienses que es más pequeña o más grande, piensa en el chiste con el que hemos comenzado y te darás cuenta que todo lo bueno o malo que hagamos afecta siempre al resto.:

Romanos 12 (San Pablo)

Os exhorto, pues, hermanos, por la misericordia de Dios, que ofrezcáis vuestros cuerpos como una víctima viva, santa, agradable a Dios: tal será vuestro culto espiritual. Y no os acomodéis al mundo presente, antes bien transformaos mediante la renovación de vuestra mente, de forma que podáis distinguir cuál es la voluntad de Dios: lo bueno, lo agradable, lo perfecto. En virtud de la gracia que me fue dada, os digo a todos y a cada uno de vosotros: No os estiméis en más de lo que conviene; tened más bien una sobria estima según la medida de la fe que otorgó Dios a cada cual. Pues, así como nuestro cuerpo, en su unidad, posee muchos miembros, y no desempeñan todos los miembros la misma función, así también nosotros, siendo muchos, no formamos más que un solo cuerpo en Cristo, siendo cada uno por su parte los unos miembros de los otros. Pero teniendo dones diferentes, según la gracia que nos ha sido dada, si es el don de profecía, ejerzámoslo en la medida de nuestra fe; si es el ministerio, en el ministerio; la enseñanza, enseñando; la exhortación, exhortando. El que da, con sencillez; el que preside, con solicitud; el que ejerce la misericordia, con jovialidad.

ORA ET LABORA
Supongo que ya conoces lo que le pasó al joven rico, ese que siempre cumplía los mandamientos, pero como sabía que le faltaba algo, fue a presentarse ante Jesús para que le dijese qué le falta. Jesús le pedía (nos pide a nosotros) tener la actitud del niño ¿Cuál? la actitud del niño que confía en sus papás. Hoy nos preguntamos ¿Cómo sé qué me pide Dios? ¿En qué cosa me pide que confíe en Él? ¿Cómo puedo escucharlo? 

Respondemos a estas preguntas primero valorando de verdad el silencio. Observa el siguiente vídeo:

POBREZA / CREACIÓN: DE JOVEN RICO A POBRE DE CRISTO

Sin nada venimos y sin nada nos vamos. Vivir desprendidos, sin envidias ni avaricias nos ayuda a encontrarnos con Dios.

Tarea:


Fíjate en el color de los hábitos de las distintas órdenes religiosas.




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