domingo, 5 de abril de 2026

VER CARA A CARA LA VERDAD

2.2. Desarrollar empatía y reconocimiento de la diversidad personal y social, inspirándose en el ser relacional de Dios, manifestado en la historia de la salvación.

En el trimestre anterior hablábamos de la Fe, que era necesario ver con los ojos del corazón, parece que Tomás no quería creer hasta que no viese a Jesús resucitado, pero es que la Resurrección no es solo creer que Jesús se ha levantado del sepulcro, se trata de la aceptación del Misterio de la Redención, y todos los suyos habían pasado por una prueba muy dura, María Magdalena es la primera en encontrárselo, según lo que podemos leer en la Biblia, veamos el vídeo que es una adaptación de lo que dice la Biblia (Es decir no está al pie de la letra):

Cuando Tomás ve Cara a Cara a Jesús Resucitado dice: "Señor mío y Dios mío"

Señor: Significa aquel que gobierna y dirige mi vida ¿A dónde? Al cielo.

En la Biblia no dice nada acerca de una posible aparición a la otra María, su Madre, pero son muchos los santos que creen que es a ella a la primera a la que se aparecería, nos podemosimaginar la conversación, los gestos, etc,...

Jesús le diría: "Alégrate madre" (Mensaje muy parecido al del ángel en la anunciación) y María contestaría: "Hijo mío y Dios mío" (Parecido a Tomás, pero ella no tuvo dudas en nngún momento.

A partir del Domingo de Resurrección en lugar del Ángelus rezamos el Regina Caeli, una oración que se alegra con la Madre por la Resurrección de Jesús.

¿POR QUÉ CONDENAN A JESÚS?

Jesús es la Verdad, y no se puede contradecir, cuando tiene que hablar de sí mismo, y es necesario que lo haga para salvarnos, se hace igual al Padre (Dios), es decir, nos dice claramente que Él es Dios, si cualquiera que no es Jesús dijese eso, estaría diciendo una blasfemia, ¿Qué es una blasfemia?

Blasfemia: Es cuando con hechos o palabras le faltamos al respeto a Dios.

En aquellos tiempos blasfemar estaba penado con la muerte. 
Fíjate lo que sucede en la siguiente escena:


¿Y NOSOTROS PODEMOS VERLE CARA A CARA?
LAS TRES AVEMARÍAS 

Podemos, pero de momento no con los ojos físicos como Tomás. A través de nuestras oraciones podemos sentirlo, hablarle y Él nos puede inspirar.

Hoy vamos a ver una devoción muy aconsejable, el rezo de las tres Avemarías. Se trata de una costumbre muy buena y que nos asegura nada más y nada menos que ir al cielo, su origen fue que Santa Matilde, religiosa benedictina, suplicó a la Santísima Virgen que la asistiera en la hora de la muerte y ella le dijo que rezase las tres Avemarías.

Te explico como se reza.

A ser posible de rodillas, se suele hacer de noche antes de acostarnos:

Se trata de honrar los tres principales atributos que María Santísima recibió de la Santísima Trinidad, que son:
1.- El poder que le otorgó Dios Padre por ser su Hija predilecta.
2.- La sabiduría con que la adornó Dios Hijo, al elegirla como su Madre.
3.- El amor con que la llenó Dios Espíritu Santo, al escogerla por su inmaculada Esposa.
De ahí viene que sean tres las Avemarías a rezar y no otro número diferente.

1. María Madre mía, líbrame de caer en pecado mortal.
Por el poder que te concedió el Padre Eterno

Dios te salve, María; llena eres de gracia; el Señor es contigo; bendita Tú eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros, pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.

2. María Madre mía, líbrame de caer en pecado mortal.
Por la sabiduría que te concedió el Hijo.

Dios te salve, María; llena eres de gracia; el Señor es contigo; bendita Tú eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros, pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.

3. María Madre mía, líbrame de caer en pecado mortal.
Por el Amor que te concedió el Espíritu Santo.


Dios te salve, María; llena eres de gracia; el Señor es contigo; bendita Tú eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros, pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.

¡Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre por los siglos de los siglos. Amén!

Jaculatoria (opcional):
María, por tu Inmaculada Concepción, purifica mi cuerpo y santifica mi alma. (Esta jaculatoria concede Indulgencia parcial otorgada por San Pío X) 

Por último para que te ayude a entender la Trinidad y te recuerde practicar esta preciosa devoción, vamos a realizar una manualidad con una cartulina marrón, una fotocopia, un corazón y una cuerda. 



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