Hasta ahora la hipótesis más potente para explicar desde la astronomía la estrella de Belén es la triple conjunción de los planetas Júpiter y Saturno en el 7 a.C, pero recientemente conocemos un estudio que nos da otra teoría:
Mark Matney, científico planetario de la NASA, acaba de publicar en el Journal of the British Astronomical Association una reconstrucción orbital del cometa de 5 a.C. a partir de las fuentes chinas. Su modelo explora familias de trayectorias compatibles con aquellas observaciones, y selecciona las que acercan el objeto muchísimo a la Tierra. Tanto, que durante unas horas su movimiento hacia el este, visto desde el suelo, casi cancelaría el efecto de la rotación terrestre. Los ingenieros de satélites conocen bien ese truco óptico y lo llaman “movimiento geosincrónico temporal”. Desde Judea, un cometa así habría parecido detenerse sobre un punto concreto del paisaje para, después, seguir su camino.
Mateo lo cuenta con precisión literaria en su capítulo 2. Primero, la estrella “apareció en oriente”. Luego “fue delante” de los magos en su corto viaje de Jerusalén a Belén. Al final, “se detuvo” sobre el lugar donde estaba el niño. Matney muestra que un acercamiento extremo podría reproducir esas tres escenas con ojos de observador. En una de sus reconstrucciones, la pausa habría ocurrido una mañana de junio del 5 a.e.c., con el cometa elevándose y alineado con la carretera de Jerusalén a Belén. Para unos viajeros que avanzan hacia el sur, ver “algo” que va delante, que se eleva y que luego queda casi encima resulta perfectamente plausible.
Veamos el relato de Mateo capítulo 2 completo:
Habiendo nacido Jesús en Belén de Judea en tiempos del rey Herodes, unos magos de Oriente se presentaron en Jerusalén preguntando:
Porque hemos visto salir su estrella y venimos a adorarlo».
Al enterarse el rey Herodes, se sobresaltó y toda Jerusalén con él; convocó a los sumos sacerdotes y a los escribas del país, y les preguntó dónde tenía que nacer el Mesías. Ellos le contestaron:
«En Belén de Judea, porque así lo ha escrito el profeta: “Y tú, Belén, tierra de Judá, no eres ni mucho menos la última de las poblaciones de Judá, pues de ti saldrá un jefe que pastoreará a mi pueblo Israel”».
Entonces Herodes llamó en secreto a los magos para que le precisaran el tiempo en que había aparecido la estrella, y los mandó a Belén, diciéndoles:
cuando lo encontréis, avisadme, para ir yo también a adorarlo».
Ellos, después de oír al rey, se pusieron en camino y, de pronto, la estrella que habían visto salir comenzó a guiarlos hasta que vino a pararse encima de donde estaba el niño. Al ver la estrella, se llenaron de inmensa alegría. Entraron en la casa, vieron al niño con María, su madre, y cayendo de rodillas lo adoraron; después, abriendo sus cofres, le ofrecieron regalos: oro, incienso y mirra. Y habiendo recibido en sueños un oráculo, para que no volvieran a Herodes, se retiraron a su tierra por otro camino. Cuando ellos se retiraron, el ángel del Señor se apareció en sueños a José y le dijo:
quédate allí hasta que yo te avise,
José se levantó, tomó al niño y a su madre, de noche, se fue a Egipto
Como podemos leer los Magos una vez que visitan al niño en lugar de volver para contárselo a Herodes el Grande se marchan por otro sitio. Todo esto ocurriría no con el niño recién nacido, sino pasado un tiempo. Se ve que los planes de la Sagrada familia fueron quedarse a vivir en Belén, quizá permanecieron allí un año, pero se truncaron sus planes por culpa de la codicia de Herodes el Grande, éste al ver que los Magos se habían marchado sin decirle nada, enfurecido decreta la matanza de los inocentes de Belén, niños menores de dos años.
Refuerza la idea de que José y María tenían intención de quedarse en Belén porque después de huir a Egipto, a la vuelta a tierra Santa, pensaban volver a Belén, pero se enteraron de que allí vivía un hijo de Herodes el Grande, Arquelao, que era más sanguinario que su padre, si es que era posible ser más sanguinario, decidieron irse al Norte, a Nazaret.
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