2.2. Desarrollar empatía y reconocimiento de la diversidad personal y social, inspirándose en el ser relacional de Dios, manifestado en la historia de la salvación.
ESTE ES MI HIJO AMADO EN QUIEN ME COMPLAZCO
Qué bien si oímos a nuestros padres decir esto de nosotros ¿Verdad? Algo así seguro que también nos gustaría oír de Dios Padre, si no lo oímos de vez en cuando al confesarnos, al menos cuando vayamos a verle, Estaría bien ¿Eh?
El otro día vimos la primera persona de Trinidad, el Padre, aprendimos que todos venimos del Padre (Ël crea nuestra alma) y vamos al mismo sitio (A estar con Él), aprendimos una oración (Tres Avemarías) y un símbolo que nos ayuda a ver nuestro medio para llegar a la meta (La cruz). Todos, aunque seamos distintos, algunos más capacitados, otros menos, todos somos hijos, y a todos les gustaría Dios decirnos este es mi Hijo amado en quien me complazco, esto hace además que....
TODOS SEAMOS IGUALES EN DIGNIDAD.
ESTO LO DIJO DIOS PADRE EL DÍA DE NUESTRO BAUTIZO
Cuando Dios Hijo se bautizó el Padre le dijo estas palabras. Como nuestro bautizo es un bautizo en el Hijo, en cierto modo a nosotros también nos lo pudo decir ese día. En nuestra mano está que nos lo pueda seguir diciendo cuando vayamos a hacerle la visita final.
En Mateo 3 se narra El Bautismo del Señor (lectura que está en el libro de texto)
Por aquellos días, Juan el Bautista se presenta en el desierto de Judea, predicando:
«Convertíos, porque está cerca el reino de los cielos».
Este es el que anunció el profeta Isaías diciendo: «Voz del que grita en el desierto: “Preparad el camino del Señor, | allanad sus senderos”». Juan llevaba un vestido de piel de camello, con una correa de cuero a la cintura, y se alimentaba de saltamontes y miel silvestre. Y acudía a él toda la gente de Jerusalén, de Judea y de la comarca del Jordán; confesaban sus pecados y él los bautizaba en el Jordán.
Al ver que muchos fariseos y saduceos venían a que los bautizara, les dijo:
Dad el fruto que pide la conversión. Y no os hagáis ilusiones, pensando:
Por entonces viene Jesús desde Galilea al Jordán y se presenta a Juan para que lo bautice. Pero Juan intentaba disuadirlo diciéndole: «Soy yo el que necesito que tú me bautices, ¿y tú acudes a mí?». Jesús le contestó: «Déjalo ahora. Conviene que así cumplamos toda justicia». Entonces Juan se lo permitió. Apenas se bautizó Jesús, salió del agua; se abrieron los cielos y vio que el Espíritu de Dios bajaba como una paloma y se posaba sobre él. Y vino una voz de los cielos que decía:
«Este es mi Hijo amado, en quien me complazco».
Jesús jamás cometió pecado alguno ¿Qué actitud nos enseña al pedirle a Juan el Bautista que le bautice?
¿Quién se manifiesta y qué dice?
Se abrieron los cielos, dice esto porque Biblia distingue 3 cielos: Las atmósfera, el lugar de las estrellas y la casa de Dios
(Dice Dios Padre que hagamos con el Hijo de Dios)
En el primer trimestre ya vimos el Poder de la Escucha, (para tratar a las personas que se encuentran solas), ahora se trata de escuchar al HIJO, no solo sus palabras, sino la actitud que hemos aprendido del texto, no tiene ningún problema en hacer cola como los demás y tener la paciencia de tratarnos como iguales cuando realmente no lo somos.
Podemos aprender que en lugar de mirar al otro de reojo y juzgarlo, en lugar de medirnos a los demás y competir para ponernos por delante, se trata de ver en qué podemos empatizar para ayudarlo, tal y como hizo Jesús con nosotros cuando se bautizó.
Podemos ver esta actitud hasta en un contexto no cristiano, como en el vídeo que a continuación vamos a ver:

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