viernes, 13 de febrero de 2026

LA IGLESIA Y GALILEO SE COMPLEMENTAN

6.1. Reconocer las características propias del saber teológico, en cuanto a su método, fuentes y contenido, identificando las semejanzas y diferencias con otros saberes, en especial con la ciencia, y valorando sus aportaciones éticas.

¿EL SOL SE PARÓ?

Josué era el encargado de guiar al pueblo a la tierra prometida, ya habían conseguido Gilgal, Jericó y Hai. (En esta última menciona la Biblia 12.000 bajas cananeas, número que no debemos tomar al pie de la letra pues es más bien un número simbólico 12 (tribus de Israel y 1000 que indica plenitud). Los de Gabaón hacen pacto con los invasores israelitas y por este motivo otros reyes cananeos van en contra de la ciudad de Gabaón, que pide la ayuda a Josué.

Los israelitas iban ganando y no les interesaba que oscureciese para que los enemigos no se ocultasen: este es el contexto del fragmento que vamos a leer











Josué se dirigió a Yahvé delante de los israelitas y dijo: ‘Detente, oh sol, en Gabaón; y tu, luna, en el valle de Ayyalón’. Y el sol se detuvo y la luna se paró hasta que el pueblo se vengó de sus enemigos. ¿No está eso escrito acaso en el Libro del Justo? El sol se paró en medio del cielo y dejó de correr un día entero hacia su ocaso. No hubo día semejante ni antes ni después, en que obedeciera Yahvé la voz de un hombre‛. (Jos 10, 12-14).

¿CÓMO INTERPRETAR LAS ESCRITURAS?

Hasta el S.XX la Iglesia no reconoció que la Biblia no puede interpretarse literalmente, sino que es necesario buscar en ella la intención de los autores para poder descubrir su verdadero mensaje. Esto ya lo advirtió Galileo en el siglo XVI, pero Galileo era un científico, y eso no era una afirmación científica, por lo que hubo un conflicto entre los expertos de una materia (teólogos) y los de otra (científicos).

Enseñanza de Galileo:

 “No busquen astronomía en la Biblia. 
Porque ella no pretende decirnos cómo marchan los cielos, 
sino cómo marchamos nosotros hacia el cielo”

Hay un texto llamado Dei Verbum (Del Concilio Vaticano II) que nos indica cómo se interpreta, te dejo aquí el enlace, no obstante más abajo un resumen de forma esquemática

DEI VERBUM

Para saber si la Biblia relata si se paró el Sol en aquella batalla o no, basta con atender al punto resumido número 1

1. DESCUBRIR LA INTENCIÓN DE QUIENES LA ESCRIBIERON

Para eso hay que tener en cuenta los Géneros Literarios, circunstancias, cultura de su tiempo, procedencia, etc,....

El libro de Josué fue compuesto en el S.VI a.C, seiscientos años después de la batalla histórica, de esta sólo conocían lo que decía el poema del Libro del Justo (un libro que no pertenece a la Biblia). De ahí insertaron una parte en el texto que hemos leído ¿eres capaz de ver algo extraño en el mismo?

Fíjate: Josué se dirigió a Yahvé delante de los israelitas y dijo: ‘Detente, oh sol,....'

A partir de ese momento es una inserción de un texto diferente, UN TEXTO POÉTICO, lo podemos comprobar porque Josué se dirigé a Dios (Yahvé) y en el texto añadido le habla al sol.

Quedaría así:

Josué se dirigió a Yahvé delante de los israelitas y dijo: ‘Detente, oh sol, en Gabaón; y tu, luna, en el valle de Ayyalón’. Y el sol se detuvo y la luna se paró hasta que el pueblo se vengó de sus enemigos. ¿No está eso escrito acaso en el Libro del Justo? El sol se paró en medio del cielo y dejó de correr un día entero hacia su ocaso. No hubo día semejante ni antes ni después, en que obedeciera Yahvé la voz de un hombre‛. (Jos 10, 12-14).

Enlace al LIBRO DEL JUSTO

2. ATENDER AL CONTENIDO Y UNIDAD DE TODA LA BIBLIA

Una es la Escritura, como Uno es el proyecto de Dios.

3. LEER LA ESCRITURA CON LA TRADICIÓN DE LA IGLESIA

No son simples palabras, sino que se puede ver su aplicación en la vida de la Iglesia y sus santos.

4. PRESTAR ATENCIÓN A LA ANALOGÍA DE LA FE

Todas las verdades de Fe (Credo) están relacionadas entre sí y con el proyecto total de la Revelación divina. 

¿Te acuerdas que relacionamos en la sesión anterior las sentencias del Credo con las herejías de la historia? ¿Podemos poner en el mismo nivel las condenas por herejía de la Inquisición y las que vimos el otro día que van en contra de los dogmas de fe?










NO: Esas condenas de la Inquisición no responden a la defensa de los dogmas de fe de la Iglesia y si a errores que personas de la Iglesia han cometido, errores muy graves y por los que el Papa Juan Pablo II pidió perdón. Al igual que pidió perdón el 31 de octubre de 1992 y reivindicó públicamente la figura de Galileo. Veamos hoy un poco más de cerca este tema.

Tarea: VERDADERO / FALSO. Se trata de que indiques si son verdaderas o falsas las siguientes frases como creas que es, después lo comprobaremos:

1) EL PAPA NO PUEDE EQUIVOCARSE EN MATERIA DE FE, CUANDO SE PRONUNCIA EX CATEDRA

2) CIENCIA Y FE SE CONTRADICEN

3) GALILEO DEFENDÍA EL SISTEMA GEOCÉNTRICO

4) GALILEO FUE QUEMADO EN LA HOGUERA POR LA INQUISICIÓN

5) GALILEO OBTUVO UN PERMISO PARA PUBLICAR SU OBRA DIÁLOGO DE FORMA FRAUDULENTA

6) LA OBRA DIÁLOGO PASÓ A FORMAR PARTE DE LOS LIBROS PROHIBIDOS

7) UN PAPA LE ENSEÑÓ A GALILEO A USAR EL MÉTODO CIENTÍFICO

FRASE 1 ¿EL PAPA PUEDE EQUIVOCARSE?

Ahora bien ¿En qué cosas se han pronunciado los Papas Ex Cathedra? Aquí tienes en el siguiente enlace los Dogmas de la Iglesia católica, para algo más de 2000 años de historia no son muchos

FRASE 2: CIENCIA Y FE SE CONTRADICEN


FRASES 3, 4, 5 Y 6 SOBRE GALILEO

FRASE 7: UN PAPA ENSEÑA A GALILEO A USAR EL MÉTODO CIENTÍFICO










- El heliocentrismo no suscitó un revuelo tan grande cuando fue sostenido por otros científicos, como por ejemplo Copérnico o Diego Zúñiga, y sí lo hubo con Galileo.

- Los argumentos y pruebas que ofrecía Galileo para defender el heliocentrismo acabaron por demostrarse falsos o poco concluyentes.

- Urbano VIII amigo de Galileo le pide que publique su obra, pero indicando que se trataba de una hipótesis y no una tesis comprobada.

- Curiosidad: El Papa no firmó la sentencia de Galileo.

Más información en el siguiente enlace: 

CONCLUSIÓN:

- Galileo en el siglo XVI "enseña" a la Iglesia cómo interpretar la Biblia

- La Iglesia "enseña" a Galileo a ser honesto con el método científico


PARA AMPLIAR: ¿Por qué fue condenado Galileo? 

(Texto resumido de Mariano Artigas Universidad de Navarra)

Desde luego, no era homicida, ni ladrón, ni malhechor en ningún sentido habitual de la palabra. Entonces, ¿por qué fue condenado?, y ¿Cuál fue la condena?

Se suele hablar de dos procesos contra Galileo: el primero en 1616, y el segundo en 1633

El proceso de 1616 

En 1616 se acusaba a Galileo de sostener el sistema heliocéntrico. Esto parecía ir contra textos de la Biblia. Se prohibió un libro de Foscarini, se corrigieron algunas partes de un libro de Copérnico y de otro de Zúñiga. Quedaba afectado por las mismas censuras cualquier otro libro que enseñara las mismas doctrinas. Por otra parte, se amonestó personalmente a Galileo, para que abandonara la teoría heliocéntrica y se abstuviera de defenderla.

Nos podemos preguntar por qué se daba tanta importancia a algo que, hoy día, parece sencillo: cuando la Biblia habla de cuestiones científicas, con frecuencia adopta el modo de hablar propio de la cultura, de la época o simplemente de la experiencia ordinaria.

La decisión de la autoridad de la Iglesia en 1616 fue equivocada, aunque no calificó al heliocentrismo como herejía. Galileo y sus amigos eclesiásticos se propusieron conseguir que ese decreto fuera revocado. Podían haberlo conseguido: se trataba de un decreto disciplinar que, aunque iba acompañado por una valoración doctrinal, no condenaba el heliocentrismo como herejía, ni era un acto de magisterio infalible.

En una famosa carta, el cardenal Roberto Belarmino (inquisidor), uno de los teólogos más influyentes entonces, pedía tanto a Foscarini como a Galileo que utilizaran el heliocentrismo sólo como una hipótesis astronómica, sin pretender que fuera verdadera ni meterse en argumentos teológicos, en cuyo caso no habría ningún problema. Pero Galileo, para defenderse de acusaciones personales y para intentar que la Iglesia no interviniera en el asunto, se lanzó a una defensa fuerte del copernicanismo, trasladándose a Roma e intentando influir en las personalidades eclesiásticas; esto quizá tuvo el efecto contrario, provocando que la autoridad de la Iglesia interviniera para frenar la propaganda de Galileo que, al menos en sus críticas, era bastante convincente.

Además del decreto de la Congregación del Índice, las autoridades eclesiásticas tomaron otra decisión que afectaba personalmente a Galileo y que influyó decisivamente en su proceso, 17 años más tarde. En concreto, por orden del Papa (Pablo V), el cardenal Belarmino citó a Galileo (que se encontraba entonces en Roma, dedicado a la propaganda del copernicanismo), le amonestó a abandonar la teoría copernicana.

 El proceso de 1633 

En 1623 coincidieron unas circunstancias que parecían favorecer una revisión de las decisiones de 1616, o por lo menos hacer posible que se expusieran, aunque fuese con cuidado, los argumentos a favor del copernicanismo. El factor principal fue la elección como Papa del cardenal Maffeo Barberini, que tomó el nombre de Urbano VIII. Era, desde hacía años, un admirador de Galileo, a quien incluso había dedicado una poesía latina en la que alababa sus descubrimientos astronómicos. Además, desde el primer momento tuvo en puestos de mucha confianza a varios amigos y partidarios de Galileo. En 1624 Galileo fue a Roma y el Papa le recibió seis veces, con gran cordialidad. Pero Galileo comprobó, al tantear el asunto del copernicanismo, que, si bien Urbano VIII no lo consideraba herético (ya hemos visto que nunca fue declarado tal), lo consideraba como una posición doctrinalmente temeraria.

Galileo pensaba que disponía de un argumento nuevo que demostraba el movimiento de la Tierra: el argumento de las mareas. Galileo acabó de redactar el Diálogo en 1630, y lo llevó a Roma para obtener el permiso eclesiástico para imprimirlo. El permiso debía ser concedido por el Maestro del Sagrado Palacio, el dominico Niccolò Riccardi, que no sabía astronomía pero era admirador de Galileo y siempre se había mostrado deseoso de ayudarle.

Galileo introdujo cambios pero, seguramente, no todos los que hubiera introducido Riccardi y hubiera deseado el Papa. En el libro, Simplicio, el personaje que defiende la posición tradicional de Aristóteles y Tolomeo, siempre sale perdiendo. Simplicio fue uno de los más famosos comentadores antiguos de Aristóteles, pero en la obra de Galileo daba la impresión de que sus argumentos y su actitud correspondían demasiado bien a su nombre. Incluso parecía que se burlaba de la posición del Papa.

En 1632, los primeros ejemplares del Dialogo llegaron a Roma  Urbano VIII se veía especialmente obligado a evitar cualquier cosa que pudiera interpretarse como no defender la fe católica de modo suficientemente claro. Estaba en mitad de la guerra de los Treinta años, el cardenal Gaspar Borgia, protector de España y embajador del Rey Católico, acusó abiertamente al Papa de no defender como era preciso la causa católica . Al cabo de dos meses de la llegada del libro a Roma, se supo que el Papa estaba muy enfadado con el libro, que intentaba frenar su difusión, y que iba a crear una comisión para estudiarlo y dictaminarlo.

La sentencia de la Inquisición comienza con los nombres de los 10 cardenales de la Inquisición, y acaba con las firmas de 7 de ellos. El Papa, junto con la Congregación, decidió que se condenase a Galileo y que abjurase de su opinión, pero en el texto de la sentencia no aparece en ningún momento citado el Papa; por tanto, ese documento no puede ser considerado como un acto de magisterio pontificio, y menos aún como un acto de magisterio infalible ni definitivo. En el texto de la abjuración se lee "maldigo y detesto los mencionados errores y herejías", pero no se trata de una doctrina definida como herejía por el magisterio de la Iglesia: en el texto de la abjuración se dice, como así es, que esa doctrina fue declarada contraria a la Sagrada Escritura, y, como sabemos, esta declaración se hizo mediante un decreto de la Congregación del Índice, que no constituyó un acto de magisterio infalible ni definitivo.

El Arzobispo de Siena, Ascanio Piccolomini, era un antiguo discípulo, admirador y gran amigo de Galileo. Se había ofrecido varias veces para alojarle en su casa, teniendo en cuenta, además, que estaba relativamente cerca de Florencia y que en Florencia todavía existían ramalazos de la peste. En Siena, Galileo fue tratado espléndidamente y se recuperó de la tensión de los meses precedentes. A petición del Gran Duque de Toscana, el Papa, junto con el Santo Oficio, concedió el 1 de diciembre de 1633 a Galileo que pudiera volver a su casa en las afueras de Florencia, la Villa del Gioiello, con tal que permaneciera como en arresto domiciliario, sin moverse de allí ni hacer vida social. Consta que el 17 de diciembre Galileo ya estaba en su casa, y allí siguió hasta su muerte en 1642.

En Arcetri Galileo siguió trabajando. Allí acabó sus Discursos y demostraciones en torno a dos nuevas ciencias, obra que se publicó en 1638 en Holanda. Se trata de su obra más importante, donde expone los fundamentos de la nueva ciencia de la mecánica, que se desarrollará en ese siglo hasta alcanzar 50 años más tarde, con los Principios matemáticos de la filosofía natural de Newton, obra publicada en 1687, la formulación que marca el nacimiento definitivo de la ciencia experimental moderna.

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