3.2. Contribuir a la fraternidad universal, contrastando críticamente el paradigma científico tecnológico vigente y las narrativas de progreso, con la antropología, la moral y la escatología cristiana, respondiendo con sensibilidad e implicación a situaciones de empobrecimiento y vulnerabilidad.
LA INSATISFACCIÓN ES EL ECO DE LA VERDAD
En el anterior trimestre hemos recorrido las religiones más importantes, en todas ellas hay un deseo inmenso de eternidad. El Budismo, que es más una filosofía que una religión, decía que la Felicidad se logra apagando el deseo, pero nosotros podemos darnos cuenta de la gran insatisfacción que sufrimos, la decepción hasta el aburrimiento, pero lejos de ser una sensación que nos entristezca debe ser un síntoma de que no aspiramos a las cosas de aquí abajo, sino a las de arriba. El problema es que nos atamos a esa insatisfacción por lo temporal, al orgullo y a una enorme INDIFERENCIA. La solución a todo esto nos la ofrece el Papa León XIV, nos pide poner la mirada en lo eterno, REZAR, si no lo practicas con cierta regularidad te puede parecer de lo más contradictoria, alguno dirá que lo lleva a aburrirse aún más, pero nada más lejos de la realidad. Rezando Dios enciende nuestros corazones y nos lanza al encuentro de los demás. Nos proporciona el verdadero bien, aquel que no se obtiene con dinero, fama, honores....
Fíjate en la siguiente infografía y entenderás lo que te quiero decir:
¿DÓNDE ESTÁ TU CORAZÓN?
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La palabra griega para corazón
es καρδία (kardía), así aparece en la Biblia: no solo se refiere al órgano
físico, sino también al centro de la vida, el pensamiento, las emociones
y la voluntad en el contexto bíblico y filosófico. |
¿Hasta dónde llegarías con tus respuestas?
¿Quedarían todos tus porqués limitados por lo temporal
EL RICO INSENSATO (Mateo 12, 13-25)
Tampoco tienen que preocuparse por lo que van a comer o beber; no se inquieten, porque son los paganos de este mundo los que van detrás de esas cosas. El Padre sabe que ustedes las necesitan. Busquen más bien su Reino, y lo demás se les dará por añadidura.
No temas, pequeño Rebaño, porque el Padre de ustedes ha querido darles el Reino. Vendan sus bienes y denlos como limosna. Háganse bolsas que no se desgasten y acumulen un tesoro inagotable en el cielo, donde no se acerca el ladrón ni destruye la polilla. Porque allí donde tengan su tesoro, tendrán también su corazón.




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