domingo, 18 de octubre de 2026

INTUICIÓN O DEBER ¿EN QUIÉN CONFÍAS?

LOMLOE 5.1 Formular posibles respuestas a las preguntas de sentido, conociendo y valorando las aportaciones de las tradiciones religiosas, en especial la propuesta de sentido de la vida de Jesucristo, elaborando sus propias respuestas partiendo de un análisis crítico y la adaptación a su situación personal.











No se si alguna vez te ha pasado, que te ha dado como una intuición, una chispa en tu inteligencia que te atrae de forma muy fuerte a hacer algo. Imagina si esa intuición contradice un deber, contradice otra cosa que debes realizar, pongamos un ejemplo:

Un piloto de avión, que estaba ya cansado de trabajar tanto, una mañana temprano se levanta no con una intuición, sino con dos, la primera que su avión se va a estrellar y la segunda que si ese día en lugar de ir a trabajar compra el billete de lotería con el número que él suele jugar (11.767) ese día se hará millonario. El problema es que si ese día no va a trabajar le despiden. ¿Qué debe seguir? ¿Su intuición o su deber?

¿QUÉ HARÍAS? ¿SEGUIRÍAS ESAS DOS INTUICIONES O IRÍAS A TRABAJAR?

¿EN QUIÉN CONFÍAS?

La historia sigue de la siguiente manera, el piloto decide presentarse al trabajo, saludó a sus compañeros de tripulación y se sienta en la cabina junto al otro piloto, el comandante que está al mando, por supuesto no le ha dado tiempo de comprar el billete de Lotería, del resultado del sorteo se enteraría en pleno vuelo. 

Cuando ya estaban volando a miles de metros de altura, la radio con la que pretendía seguir el Sorteo hace mucho ruido parece que van a decir el número premiado, cuando empiezan las turbulencias y la radio hace ruido, se podía escuchar: - "El número premiado en el sorteo del día de hoy es el Chissssss 7" El comandante avisó a los pasajeros para que se abrochasen los cinturones, iban a atravesar una zona de turbulencias, coincidía con el momento del descenso, iban a tratar de aterrizar. 

La gente, obedeció, se abrochó los cinturones, pero el avión comenzó a zarandearse, las turbulencias eran más violentas de lo habitual, los pasajeros se estaban poniendo nerviosos, hasta la tripulación que iba con ellos no mostraba la tranquilidad que se requería, sino al contrario. Así que el comandante mandó a nuestro protagonista a tranquilizar no solo a los pasajeros, sino también a los miembros de su tripulación. Ahora bien, nos podemos imaginar a este piloto, pensando que el número premiado podría ser el suyo, que el avión parece que se iba a estrellar y que él allí ¿cómo iba a tranquilizar al resto? ¿A tranquilizarlos de qué?

Cuando salió de la cabina todos estaban descompuestos, asustados, la propia tripulación nerviosa, de los pasajeros, unos agarrados, otros con los ojos cerrados, los dedos cruzados, todos excepto un niño que mostraba visiblemente una entereza que llamó la atención del piloto, y no pudiéndose aguantar más le preguntó: "niño ¿Tú no tienes miedo? ¿De dónde sacas esa valentía mientras otros en el avión estamos asustados?". El niño con toda la tranquilidad y confianza del mundo le contestó: "estoy muy tranquilo porque es mi papá el que pilota el avión".

El piloto regresó a la cabina, y le dijo al compañero -Menudo niño apañado tienes. lo he conocido ahí, no tiene ni pizca de miedo. El compañero le dijo: - Así es, nunca ha tenido miedo cuando le llevo en avión, mientras él se pone en manos de su padre yo me pongo en las manos de mi Padre Dios.

El piloto al escuchar aquel testimonio, agarró los mandos, se hizo la señal de la cruz y con el coraje y la profesionalidad de los dos, consiguieron que el avión aterrizase sin ningún problema. Este hombre había aprendido hoy una gran lección, Dios, su Padre le había pedido no fiarse de falsas intuiciones, y gracias al cumplimiento del deber, su compañero y él salvaron a los demás. 

Así es como Dios nos pide entrar en el Reino de los Cielos, confiando en Él, lo demás vendrá solo. Ese día el piloto quiso sustituir el dinero por el Reino de los Cielos y el negocio le habría salido bastante mal, aún cuando le hubiese tocado la Lotería, porque ese día Dios le había pedido montarse en el avión.

Al bajar de la aeronave, después de despedirse de sus compañeros, se informó en la cafetería del número premiado, el 24.897.

ENTRAR EN EL REINO DE LOS CIELOS

Te preguntaba en el apartado anterior ¿En quién confías? es una pregunta muy oportuna, porque parece que conforme vamos creciendo vamos perdiendo la confianza para dejar más espacio a nuestro propio criterio, es ley de vida, pero Jesús nos pide hacer un esfuerzo especial para relacionarnos con Dios, no dice Cómo debemos confiar:

Le presentaban unos niños para que los tocara; pero los discípulos les reñían. Mas Jesús, al ver esto, se enfadó y les dijo: «Dejad que los niños vengan a mí, no se lo impidáis, porque de los que son como éstos es el Reino de Dios.

Yo os aseguro: el que no reciba el Reino de Dios como un niño, no entrará en él.» Y abrazaba a los niños, y los bendecía poniendo las manos sobre ellos.

¿A qué se refiere Jesús con lo de recibir el Reino de Dios como un niño?

(Mateo 19,13, Marcos 10,13 y Lucas 18,15)

EL JOVEN RICO

Después de esto, la segunda escena, se acerca a Jesús una persona, que ha pasado a conocerse en los evangelios como "El joven rico":


UNA LLAMADA QUE DA SENTIDO A LA VIDA

Esta es la frase que impresiona a los que rodean a Jesús en el momento en el que el joven rico decide marcharse sin seguir a Jesús, sin haber hecho caso a su llamada:


Jesús explica y aclara: Que no se puede poner la confianza en los bienes de aquí abajo, que hay que ponerlos en Dios. Fíjate que no nos da el nombre del "Joven Rico", esto es así porque aquel no ha alcanzado a dar sentido a la vida, los judíos asocian el nombre de la persona con su misión en la vida, tanto es así que nosotros hemos heredado en cierta forma esta costumbre, por ejemplo cuando los religiosos/as hacen profesión de su fe o cuando el Papa es nombrado elige el nombre que va a llevar. El joven Rico no tiene nombre y se marcha triste, porque con tantas riquezas en la tierra, ha rechazado la posibilidad de dar sentido a su vida, se ha quedado sin nombre. 

A nosotros nos puede pasar igual, vivimos en una cultura, un país y una sociedad en la que no nos falta de nada y no nos damos cuenta de lo vulnerable que el ser humano es, hasta que no nos llega el final del camino. Jesús nos pide que seamos como niños, niños que confían en su Papa. Nos pide estar atentos a su llamada. 

Los siguiente consejos les podría haber servido al Joven Rico. Podemos auto aplicárnoslos nosotros en cada momento en el que pensemos si Dios nos está pidiendo algo o no:

1. ESCUCHAR: La llamada de Jesús que es una invitación concreta a conocer y amar. Para estas dos cosas es para lo que los seres humanos estamos capacitados.

2. ENFÓCATE: En lo más importante, nuestra meta es Dios y Él está dentro de nosotros.

3. EXAMÍNATE: Para saber si eres consciente del tesoro que llevas dentro, examínate sobre todo de aquello que transmites a los demás. ¿Alegría, tristeza, esperanza, ira, confianza....?

4. PERMITE QUE TE AMEN: No sabemos a dónde vamos, pero si sabemos que en nuestro camino vamos con Dios.

5. AMA: Sabiendo que amar correctamente, a veces supone hacer lo que tu ego no quiere hacer.

6. LIBÉRATE: Tienes que dejar de lado algunas ilusiones vacías, placeres o disfrutes vanos y algunos planes egoístas para acoger otras ilusiones y esperanzas más grandes.

7. DESEA LO MEJOR: Desea conocer más a Dios para amar mejor a los demás, ese es el camino de la felicidad.

Tarea: Comenta por escrito la frase que te haya tocado para después comentarla en clase ¿Cómo?
1) Comenta si está de acuerdo con lo que dice.
2) Explica por qué estás de acuerdo o no.
3) De los consejos que hemos extraído de la escena del joven Rico tendrás que comparar la frase que te haya tocado con todos los consejos para ver si esa frase está en sintonía con el sentido de la vida del cristiano o no.

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