LOMLOE 5.1 Formular posibles respuestas a las preguntas de sentido, conociendo y valorando las aportaciones de las tradiciones religiosas, en especial la propuesta de sentido de la vida de Jesucristo, elaborando sus propias respuestas partiendo de un análisis crítico y la adaptación a su situación personal.
No se si alguna vez te ha pasado, que te ha dado como una intuición, una chispa en tu inteligencia que te atrae de forma muy fuerte a hacer algo. Imagina si esa intuición contradice un deber, contradice otra cosa que debes realizar, pongamos un ejemplo:
Un piloto de avión, que estaba ya cansado de trabajar tanto, una mañana temprano se levanta no con una intuición, sino con dos, la primera que su avión se va a estrellar y la segunda que si ese día en lugar de ir a trabajar compra el billete de lotería con el número que él suele jugar (11.767) ese día se hará millonario. El problema es que si ese día no va a trabajar le despiden. ¿Qué debe seguir? ¿Su intuición o su deber?
¿QUÉ HARÍAS? ¿SEGUIRÍAS ESAS DOS INTUICIONES O IRÍAS A TRABAJAR?
¿EN QUIÉN CONFÍAS?
La historia sigue de la siguiente manera, el piloto decide presentarse al trabajo, saludó a sus compañeros de tripulación y se sienta en la cabina junto al otro piloto, el comandante que está al mando, por supuesto no le ha dado tiempo de comprar el billete de Lotería, del resultado del sorteo se enteraría en pleno vuelo.
Cuando ya estaban volando a miles de metros de altura, la radio con la que pretendía seguir el Sorteo hace mucho ruido parece que van a decir el número premiado, cuando empiezan las turbulencias y la radio hace ruido, se podía escuchar: - "El número premiado en el sorteo del día de hoy es el Chissssss 7" El comandante avisó a los pasajeros para que se abrochasen los cinturones, iban a atravesar una zona de turbulencias, coincidía con el momento del descenso, iban a tratar de aterrizar.
La gente, obedeció, se abrochó los cinturones, pero el avión comenzó a zarandearse, las turbulencias eran más violentas de lo habitual, los pasajeros se estaban poniendo nerviosos, hasta la tripulación que iba con ellos no mostraba la tranquilidad que se requería, sino al contrario. Así que el comandante mandó a nuestro protagonista a tranquilizar no solo a los pasajeros, sino también a los miembros de su tripulación. Ahora bien, nos podemos imaginar a este piloto, pensando que el número premiado podría ser el suyo, que el avión parece que se iba a estrellar y que él allí ¿cómo iba a tranquilizar al resto? ¿A tranquilizarlos de qué?
Cuando salió de la cabina todos estaban descompuestos, asustados, la propia tripulación nerviosa, de los pasajeros, unos agarrados, otros con los ojos cerrados, los dedos cruzados, todos excepto un niño que mostraba visiblemente una entereza que llamó la atención del piloto, y no pudiéndose aguantar más le preguntó: "niño ¿Tú no tienes miedo? ¿De dónde sacas esa valentía mientras otros en el avión estamos asustados?". El niño con toda la tranquilidad y confianza del mundo le contestó: "estoy muy tranquilo porque es mi papá el que pilota el avión".
El piloto regresó a la cabina, y le dijo al compañero -Menudo niño apañado tienes. lo he conocido ahí, no tiene ni pizca de miedo. El compañero le dijo: - Así es, nunca ha tenido miedo cuando le llevo en avión, mientras él se pone en manos de su padre yo me pongo en las manos de mi Padre Dios.
El piloto al escuchar aquel testimonio, agarró los mandos, se hizo la señal de la cruz y con el coraje y la profesionalidad de los dos, consiguieron que el avión aterrizase sin ningún problema. Este hombre había aprendido hoy una gran lección, Dios, su Padre le había pedido no fiarse de falsas intuiciones, y gracias al cumplimiento del deber, su compañero y él salvaron a los demás.
Así es como Dios nos pide entrar en el Reino de los Cielos, confiando en Él, lo demás vendrá solo. Ese día el piloto quiso sustituir el dinero por el Reino de los Cielos y el negocio le habría salido bastante mal, aún cuando le hubiese tocado la Lotería, porque ese día Dios le había pedido montarse en el avión.
Al bajar de la aeronave, después de despedirse de sus compañeros, se informó en la cafetería del número premiado, el 24.897.
Le presentaban unos niños para que los tocara; pero los discípulos les reñían. Mas Jesús, al ver esto, se enfadó y les dijo: «Dejad que los niños vengan a mí, no se lo impidáis, porque de los que son como éstos es el Reino de Dios.
Yo os aseguro: el que no reciba el Reino de Dios como un niño, no entrará en él.» Y abrazaba a los niños, y los bendecía poniendo las manos sobre ellos.
¿A qué se refiere Jesús con lo de recibir el Reino de Dios como un niño?
(Mateo 19,13, Marcos 10,13 y Lucas 18,15)
EL JOVEN RICO
Después de esto, la segunda escena, se acerca a Jesús una persona, que ha pasado a conocerse en los evangelios como "El joven rico":

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